Literatura Universal

IES "El Tablero"

Werther. Comentario lingüístico-literario.

 

Análisis lingüístico-literario.

Fragmento de la Carta del 16 de junio de 1771.

            El texto es un fragmento de la novela de Goethe, Las aventuras del joven Werther. Esta novela epistolar se centra en las cartas que Werther le envía a su amigo Wilhelm; concretamente este fragmento es el que da comienzo a la carta en la que Werther cuenta a su amigo cómo conoció a Lotte y su instantáneo loco enamoramiento.

Centrándonos en el texto que tenemos que analizar, Werther desordenadamente, introduce ese futuro relato, aludiendo a lo difícil que será su narración, así como, aportando algunos rasgos de su enamorada.

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            (No parece muy oportuno dividir el fragmento en partes. No existen claramente; además, Werther no se expresa de forma ordenada.

Si quisiéramos hacerlo, quizá habría que establecer:

 – Una introducción,  en la que Werther alude a una supuesta misiva de su amigo y, después afirma que está feliz (líneas 1-3).

– Desarrollo: El resto.

Básicamente, Werther alude a dos temas: la descripción de la amada y la dificultad que va a encontrar en la narración del encuentro (párrafo 2º).

En texto se mezclan la expresión de los sentimientos del personaje, con la narración entrecortada y una breve y deslavazada descripción de Lotte. Analizamos el texto atendiendo a los principales niveles lingüísticos. También podríamos redactarlo de otra forma: hacerlo párrafo a párrafo, según cada una de las partes (si las hubiera) o viendo cómo se conforman los distintos temas del fragmento: alusión a su amada, dificultades de expresión, o manifestación de los sentimientos propios.

En este caso hemos elegido, analizar según los niveles de la lengua:

            Nivel fónico.

            En el texto existe un predominio de la función expresiva, esto es, predomina la expresión de sentimientos del emisor. Así, aparecen exclamaciones retóricas y una interrogación inicial. A lo que podemos unir una gran cantidad de puntos suspensivos y una interjección (lín. 10).

Las interrogaciones, aunque resulta verosímil que las dirija a su receptor, aquí como en el resto de la obra, también se las dirige Werther a sí mismo, intentado explicarse a sí mismo. De cualquier forma, la interrogación inicial es de los escasos ejemplos en los que las cartas de Werther sí aluden explícitamente a lo que su amigo le ha pedido en cartas previas.

La entonación que predomina es la exclamativa y la dubitativa (también la interrogativa, pero en menor medida). Es tan clara esta enunciación que podríamos colocar entre exclamaciones cualquier oración del fragmento, sin cambiar el significado.

Nivel morfosintáctico.

Werther sabe de lo que quiere escribir pero le resulta muy difícil ser claro y ordenado;  de ahí, los rodeos de las líneas iniciales,  las oraciones sin terminar  (lín. 3ª o el párrafo final), repeticiones y dudas: yo… yo no sé (lín. 4ª-5ª), o la aparición del mismo verbos “he conocido” en los dos párrafos primeros; puras reflexiones sin verbos (párrafo final)…

Se suceden ideas rápidamente. Se retoma el hilo de la conversación “en una palabra”, se detiene (“basta”), se responde a sí mismo (“bah”)… Y todo esto sin apenas enlaces entre las oraciones (ejemplo claro de asíndeton).  Solo en el párrafo final, cuando se centra en Lotte, el ritmo se detiene, aparecen el polisíndeton (repetición de la conjunción “y”), una enumeración de sus virtudes y un paralelismo:

Det. Indefinido + sust. Abstracto + y + Det. Indefinido + sust. Abstracto

Aparte de este discurso entrecortado, hemos de señalar que sintácticamente el texto no es muy complejo. Aunque existen oraciones compuestas, éstas no son demasiado elaboradas, además, también nos encontramos con bastantes oraciones simples (lín. 1ª, lín. 10ª…), y algunas coordinadas.

La abundancia de adjetivos se explica porque en el texto Werther está preocupado tanto de expresar su estado de ánimo como la descripción de ella.

            Tenemos que tener en cuenta que la particular situación comunicativa (relación epistolar) conlleva algunos rasgos morfosintácticas, como es la presencia de muchos pronombre personales de 2ª persona: te (línea 1) o tú (línea 1); verbos en 2ª persona del sing.: “deberías” (línea 2ª), “preguntas” (línea 1ª).

            Además, el predominio de la función expresiva, ya mencionado, lo seguimos comprobando con los abundantes verbos  y pronombres en 1ª persona del sing.: “He conocido” (lín. 3ª), soy  (lín. 8ª), yo (lín. 4ª y 5ª)…

            La alusión a ella conlleva también verbos en 3ª pers.: “Se ha apoderado” (lín. 13ª).

Léxico-semántico.

No existe un vocabulario muy específico ni muy culto. Además, como hemos mencionado, es bastante repetitivo.

De todo el léxico utilizado podemos establecer algunos interesantes campos semánticos, que se relacionan con los núcleos temáticos del fragmento.

a) Campo semántico que alude al mismo hecho de narrar. Nos encontramos verbos (“escribo”, “contarte”, “decir”), sustantivos (historias, narrador,) o adverbios (“ordenadamente”).

b) Aluden a la amada:

Desde los sust. abstractos del último párrafo que la alaban: sencillez, inteligencia, bondad, certeza, paz…, otros más neutros: persona, criatura; adjetivos: amable, perfecta; o el sustantivo que funciona también como adjetivo: “ángel”. ´

Éste sustantivo tiene especial interés. Está cargado de connotaciones, tanto literarias como religiosas; y son tantas que el propio Werther, una vez escrita, la rechaza con una interjección de desprecio. No puede utilizar una expresión tan manida para un sentimiento que para él es muy especial. Seguidamente, unirá a esté “ángel” el calificativo “perfecto”, pero admitiendo la imposibilidad de explicar ese grado de perfección.

Con respecto a los recursos retóricos de este nivel, señalamos, principalmente:

“Apoderarse de mis sentidos” (3er. Párrafo) podemos considerarlo como una hipérbole y como una metáfora para aludir al enamoramiento en el ha caído Werther.

El adjetivo con el que califica a su amigo, “erudito”, tiene cierta carga irónica. Si Wilhelm fuera tal, podría “adivinar” el porqué de su silencio. Además, existe una crítica a las personas que lo rodean, tanto a las que se dan aires de grandeza como al pueblo llano, a la sociedad en general.  Si ni siquiera su amigo, que es inteligente, sabio, puede saber por qué no le escribe, (por lo tanto, ni siquiera él lo conoce), cómo lo van a conocerlo las personas que lo rodean.

Conclusión.

En este fragmento, la importancia que el contenido de la carta tiene para Werther, conlleva una serie de características lingüísticas y literarias que hemos tratados de explicar más arriba. Su estado de ánimo alterado, excitado, está reflejado claramente   es sus palabras, desde las contantes exclamaciones retóricos, la sintaxis entrecortadas o al descripción de su amada. Contenido y forma se dan la mano.

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febrero 14, 2010 - Posted by | Comentario formal, Werther

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