Literatura Universal

IES "El Tablero"

ACTIVIDADES SOBRE La piel de zapa.

De los dos textos que aparecen más abajo, desarrolla estas preguntas:

a) Identificación y exposición del tema principal del fragmento. Posibles temas secundarios. Relación con los temas de la obra a la que pertenece el fragmento.

b)                 Exposición sobre los caracteres formales y explica las funciones que los rasgos detectados cumplen dentro del fragmento propuesto.

c)                 Valoración personal y razonada sobre el contenido y la expresión del fragmento. Relación que se establezca, de forma razonada, con aspectos y conflictos de nuestra actualidad.

TEXTO A

-La condesa es una mujer como todas las que no podemos lograr – arguyó Rastignac.

-¡Estoy loco l -exclamé-. Siento que !a ansia invade por momentos mi cerebro. Mis ideas son manera de fantasmas- danzan ante mí, sin que me sea posible aprehenderlas. Prefiero la muerte a esta vida; por eso busco escrupulosamente el medio más apropiado de poner término a la lucha. Ya no se trata de !a Fedora viviente, de la Fedora del arrabal de San Honorato, sino de mi Fedora, de la que está aquí -dije, llevándome la mano a la frente-. ¿Qué te parece el opio?

-Hace padecer mucho – contestó Rastignac.

-¿Y la asfixia?

-¡Eso es muy plebeyo!

-¿Y e! Sena?

-Están muy sucias !as redes de la Morgue.

-¿Y un pistoletazo?

-Si yerras el tiro, quedarás desfigurado. ¡Óyeme! -repuso Rastignac-. Yo, como todos los jóvenes, he pensado en e! suicidio. ¿Quién de nosotros, o los treinta años, no ha estado a punto de matarse dos o tres veces? Pues bien; el mejor procedimiento, a mi juicio, es consumir la existencia en el placer. Entrégate a la disolución, y tu pasión o tú pereceréis en ella.

TEXTO B

a) Aquel serrallo encerraba seducciones para todos los ojos, voluptuosidades para todos los gustos. Lánguidamente abandonada, una bailarina parecía despojada de velos bajo los ondulantes pliegues de la cachemira. Aquí un tul diáfano, allá los tornasoles de la seda ocultaban o revelaban perfecciones misteriosas. Diminutos pies brindaban amores, que reservaban las bocas frescas y sonrosadas. Tiernas y candorosas doncellas, vírgenes aparentes, cuyas hermosas cabelleras respiraban religiosa inocencia, se ofrecían a las miradas como apariciones que un soplo podía disipar. Beldades aristocráticas, de altivo mirar, pero indolentes, endebles, delgadas y graciosas, inclinaban la cabeza como si aún aspirasen a regias protecciones. Una inglesa, una especie de alba y casta sombra, descendida de las nubes de Osián, semejaba un ángel de melancolía, un remordimiento huyendo del crimen. La parisina, cuya belleza, en conjunto, estriba en una gracia indescriptible, engreída de su elegancia y de su ingenio, armada de su omnipotente debilidad, flexible y dura, sirena sin corazón y sin sentimientos, pero que sabe crear artificiosamente los tesoros de la pasión, así como imitar los acentos del alma, no faltaba en aquella peligrosa asamblea, en la que figuraban asimismo italianas tranquilas en apariencia y concienzudas en su dicha, opulentas normandas de formas exuberantes, mujeres meridionales de negros cabellos y rasgados ojos.

Anuncios

febrero 21, 2010 - Posted by | Balzac, Comentario formal, Exámenes, La piel de zapa

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: